EL PROYECTO VAMPIRO

Científicos a la caza de los genes de los indígenas del mundo

Por Claus Biegert

Traducido de la revista
"Schwarze Faden"
del mes de marzo de 1998.

Una tormenta de nieve en el estado de New York me obliga a ir a vuelta de rueda. Al sur de la ciudad de Syracuse abandono los USA. Paso una frontera que ningún mapa de carreteras menciona y sobre la que en Washington casi ningún político quiere hablar. A pesar de eso, en la carretera interestatal 81, existe un letrero con letras blancas sobre fondo verde obscuro que señala, a pesar de la tormenta todavía visible, la frontera del Onondaga Nation Territory.

   Onondaga es el centro político de Iroquoia, la puerta de entrada de los iroqueses, la misma confederación indígena que a mitad del siglo XVIII ayudaron a los ingleses a vencer a los franceses en su guerra de ultramar. Seis naciones conforman esta alianza: Mohawk, Cayuga, Oneida, Onondaga, Seneca y Tuscarora. Ellos mismos se nombran "Haudenosaunee" —hombres de las casas largas. En medio de Onondaga hay una casa larga, es el lugar de las asambleas del pueblo, las fiestas y las ceremonias.

   Desde hace mucho tiempo Iroquoia está contraída: comunidades diseminadas por todo el estado de New York y en las provincias canadienses de Ontario y Quebec es todo lo que queda. Cuando los jefes de las tribus tienen que reunirse para tomar decisiones, tienen que viajar a la Casa Larga de Onondaga.

   Parecido al pueblo de las Galias de Asterix en el territorio ocupado por los romanos, el pequeño pueblo de los Onondaga ha resistido hasta hoy a la Roma del Nuevo Mundo, Washington, D.C. El poder jurídico de los USA no alcanza a penetrar en el pequeño mundo de Onondaga.

   Todavía es el "Clan de las Madres", las ancianas de los diferentes pueblos, las que nombran a los jefes de las tribus. Desde hace 800 años regula la Gran Ley de la Paz como Constitución de la vida comunitaria y de las relaciones con la América blanca. En el siglo XVIII, Benjamin Franklin estudió esta Constitución y vio en ella un ejemplo para las nuevas colonias.

   Aquí me encuentro con Oren Lyons, miembro del Concejo de los Jefes de Tribu. Lyons es pintor, profesor de Estudios de los Nativos Americanos en la Universidad de Buffalo y político. No es común que lo encuentre uno aquí pues su actividad lo conduce muchas veces al mundo exterior: Moscu, Ginebra, Melbourne y Rio de Janeiro. De este mundo viene el contenido de nuestra conversación ese jueves de enero. Oren Lyons está preocupado: el pueblo de los Onondaga ha caido en el foco del interés científico. El llamado Human Genome Diversity Project, quiere analizar los genes de los pueblos amenazados. Una lista ha aparecido con 722 pueblos —Onondaga es uno de ellos.

Oren Lyons:

   "Déjame decir una cosa: cuando tú tienes que leer que tú perteneces a esos que están condenados a morir, exiges una explicación a la gente que te ha puesto en esa lista. Nosotros exigimos una explicación para esa categoría, pero hasta ahora no nos ha sido posible llegar a saber quienes son los autores. Sin embargo detras de todo hay un largo proceso, hubo hasta Hearings en el Congreso de los EU, pero la opinión pública no pudo enterarse a tiempo de eso. Nosotros queremos saber, para que sirve catalogar genéticamente a pueblos que están amenazados de muerte, antes de que desaparezcan definitivamente. Quieren nuestro DNA, quieren nuestra sangre. Entonces, estamos ante un retroceso en los estudios antropológicos al siglo XIX. Muestras de sangre, de cabellos, de piel. Nosotros somos analizados, medidos, catalogizados. Pero ante todo uno se pregunta ¿por qué es necesario conocer el código genético de esos 722 pueblos amenazados? y ¿quién ha clasificado a esos pueblos como amenazados?

   Es extraño, en las Naciones Unidas se habla de los derechos humanos como derechos individuales y casi nunca se discuten en la ONU los derechos de los pueblos indígenas, sus derechos como grupos o como naciones. Y, de repente con el Human Genome Diversity Project tenemos que vernos con grupos, con naciones indígenas, las cuales como tales son acreditadas. ¿No es extraño de que en un foro sea bastante difícil el que nos reconozcan a nosotros como naciones y en el otro foro lo aceptan sin nuestro apremio?

   Nosotros debemos actuar y debemos hacerlo ahora, pues esta es una empresa gigantesca para los antropólogos que buscan trabajo. Y, de repente, ahí esta este grandioso proyecto que promete muchisimos empleos. ¡Y cuanto dinero se ha metido en él! Surge, entonces, la pregunta quienes son los que financian todo esto. Como nosotros sabemos, los USA estan ya dejando patentar genes. Ellos han intentado patentar los genes de un ser humano en Panamá. En este caso específico, Panamá se ha opuesto a ello, lograron que esa patente fracasara. Pero esta ese hombre de Papua-Nueva Guinea, el que ya está patentado. Ahora dicen los jueces que las muestras de tejidos y de sangre fueron modificadas en el laboratorio y por eso ya no pertenecen más a la persona de la cual fueron tomadas.

   Aquí se plantea para nosotros la pregunta de qué pertenece a quien. Es bastante refinado, decir que tu sangre ya no es de tu propiedad sólo porque pasó por un proceso en el laboratorio. Aquí se plantean preguntas éticas primordiales, no preguntas jurídicas, pues la leyes se han hecho para validar cualquier cosa. Nosotros no necesitamos ahora de una discusión jurídica sino de una discusión ética. Esto es una cuestión moral. Cuando estos principios morales se echen por la borda en el futuro, ¿qué futuro es el que vamos a tener?

   Me acuerdo de un libro que un amigo mio escribió, Jerry Mander. El libro se llama "In the Absence of the Sacred", —En la ausencia de lo sagrado— Después de este título están tres puntos, continuando, tiene que llamarse: ‘En la ausencia de lo sagrado..., todo es posible’. Cuando lo sagrado falta, no hay ningún impedimento más en el camino."

Yo debería escuchar a todos los pueblos tribales del mundo, me aconsejó Oren Lyons, el jefe de los Onondaga. Seguí su consejo y emprendí mi viaje. Me encontré con gente de USA, México, Colombia, Peru, Hawaii y Las Filipinas.

   Ellos se llaman Lahe naí Gay, Alejandro Argumedo, Victoria Tauli-Corpuz.

Lahe naí Gay:

   "El Proyecto Vampiro no tiene, en una sociedad humanitaria, derecho a existir. Lo humano es un elemento valioso de nuestra cultura, pero que a nosotros cada vez se nos pierde más. La pérdida se efectúa siempre con rapidez. Es inexcusable entrometerse en las comunidades de los pueblos indígenas y tomar muestras de sangre para estudios científicos, sin que a los habitantes les esté claro que pasará con su sangre. Cada ser humano de este planeta, tiene el derecho a saber que pasa con cada parte que le han quitado de su cuerpo.

   La patentización de los genes de los pueblos indígenas es —me faltan las palabras— horrible, es imperdonable, es sin gusto, es obsceno. La identidad genética pertenece al ser humano. Si hay algo que todavía nos pertenece, es eso."

Alejandro Argumedo, Aimara (Perú):

   "Uno puede denominarlo como una variante moderna de la esclavitud, quizas incluso como la forma moderna del canibalismo. En este momento, los pueblos indígenas del mundo son visitados por una nube de investigadores. Vienen de universidades y empresas privadas. Aparentemente ellos han descubierto que nuestro aislamiento puede ser un buen negocio. Esto va desde el Human Genome Diversity Project hasta el Banco de Genes del US-Army. Pasa alrededor del mundo: ellos recogen sangre y cabellos y los almacenan en el norte, para objeto de investigación que se supone servira para toda la humanidad, según dicen ellos. Pero las muestras terminan como propiedad privada. Y para eso hay un sistema: por ejemplo el GATT; en ese tratado hay una clausula sobre comercio y posesión de propiedad intelectual. También hay un sistema de patentes que permite patentar secuencias de DNA y genes valiosos. Con esto cae uno en poder de una empresa. Por eso lo llamo una forma moderna de esclavitud.

   Hemos estudiado las leyes, pero no hemos encontrado ninguna norma que nos proteja. El US-Army colecciona muestras genéticas alrededor del mundo, ante todo, de aquellos que ellos han llamado ‘ poblaciones aisladas’. Ellos guardan sus muestras en Fort Dittrich, el centro de los USA para la guerra biologica estratégica. Esos materiales son administrados por una empresa de nombre SAIC, en cuya mesa directiva hay gente que tiene nexos con la CIA y con el National Defense Council. Entonces, por un lado son los militares los que cuentan ya con muestras genéticas, y por el otro, es una institución pública, el National Institute of Health, el que dispone de estas muestras, y ambos trabajan conjuntamente. Y no hay una norma que diga: una muestra sólo puede ser utilizada para un sólo tipo de investigación."

Lahe naí Gay:

   "¿Y qué se investiga en el laboratorio? Aquí se manifesta la vulnerabilidad de esta gente. Eso es un horrendo potencial del proyecto . ¿Quién está escudado genéticamente contra enfermedades y quién no?. Se pueden desarrollar incluso venenos invisibles, los que se podrían aplicar a determinados grupos humanos que representen un problema para el desarrollo económico. Estos grupos problema no se pueden desalojar, costaría muchisimo. Entonces, puesto que ese grupo está catalogado genéticamente, se hará por un nuevo camino. Uno sabe que el gene 246 y el gene 347 son delicados en contra de ciertos venenos. Este grupo problema tiene esos genes y luego se dirá que ha muerto a causa de una epidemia desconocida."

Victoria Tauli-Corpuz. Kankanaey-Igorot (Filipinas):

   "Es como si quisieran sacar la vida de los pueblos indígenas. Hace tres años vinieron y querían los genes de los Aitas, uno de los grupos indígenas de Filipinas. HoffmanLaRoche oyó de un doctor en Aloha, Hawaii, el cual quería ir con una brigada médica a la región donde hubo una explosión volcánica, exactamente la región en donde los Aitas viven. HoffmanLaRoche quiso saber si podía enviar a unos científicos acompañando a la brigada médica y de esta manera obtener material genético de los Aitas. Nosotros tuvimos suerte, el médico en Hawaii que recibió la petición es un amigo nuestro y nos envió una copia de la petición. Para mi fue el colmo de la insensibilidad. Hay científicos que van a una zona de desastre y coleccionan genes, escondidos bajo el manto de la ayuda médica. En medio de una catástrofe los damnificados son capaces de aceptar cualquier cosa con tal de sobrevivir.

   Mi pueblo, los Igorot, está también en la lista de más de 700 pueblos de los cuales se colecciona su material genético"

   La protesta contra la toma de sangre sin el pleno conocimiento, aunado a la posibilidad de que más adelante se patente el gene, dejan crecer la resistencia de los pueblos autóctonos en todo el mundo. Aparte de eso, está presente también un temor: el temor a que el proyecto de investigación Human Genome Project junto con su vástago el Human Genome Diversity Project puedan, con el progresivo desarrollo en la biología molecular, llevar al resurgimiento de la eugenesia.

   Mientras hacia mi indagación, buscaba en los reportajes impresos oficiales algo acerca del proyecto vampiro. No encontré nada. Lo que encontré, fue siempre en pequeñas publicaciónes y proviene de la pluma de algún activista indígena o de algún científico crítico, con una excepción: el canal de televisión británico "Chanel 4" dió un encargo de realizar un documental. La película "Gene Hunters" no tiene hasta ahora igual. Los que la hicieron, acompañaron a un equipo de médicos y bioquímicos que fueron en busca de los grupos tribales más recónditos de la selva colombiana. En las Naciones Unidas en Ginebra me encuentro con el productor del documental, Luke Holland. De "Gene Hunters" provienen las siguientes citas de científicos.

   La Dr. Janielle Noble es colaboradora de la transnacional farmaceutica HoffmanLaRoche cuya filial es el laboratorio de investigación Roche Molecular Systems. Ella estuvo en la expedición a la selva colombiana que fue acompañada por el equipo de filmación.

Dr.Janielle Noble, Roche Molecular Systems Inc., California:

   "Yo pienso que el valor del Human Genome Diversity Project es altamente invaluable. Nosotros tenemos que tener acceso a esas muestras para poder examinarlas, para poder determinar como se desarrollaron los genes de las poblaciones aisladas. Nosotros lo tenemos que hacer mientras esten todavía más o menos aislados. Nosotros podemos, con pueblos como este que todavía no se han mezclado, llegar a tener conocimientos, los cuales podríamos utilizar en nuestras sociedades mezcladas.

   En base a nuestro trabajo con colombianos, es que tenemos el acceso a muestras que se recolectaron en Colombia. Con esto estamos nosotros en la posibilidad de dar una valiosisima contribución al Human Genome Diversity Project. El beneficio que obtienen los pueblos, es el que pueden aprovechar el que nosotros venimos aca con un equipo médico y podemos dar consultas; muchas veces acompaña a la expedición también un dentista, con esto podemos ofrecer consultas a las cuales, de otra forma, no tendrían acceso.

   No tiene ningún sentido aclararles lo que nosotros hacemos con el DNA, pues no lo entenderían. Pero yo pienso que sí lo entienden tan bien como ellos pueden, luego darán su consentimiento. Mi lado idealista como científica me dice que todo esto está pasando para el bien de la humanidad.

   Esas muestras de sangre de Colombia son una mina de oro, sin ellas no tendriamos la posibilidad de hacer esas investigaciones."

   Mientras los científicos siguen a su ciencia, tanto las transnacionales farmaceuticas como el National Institute of Health se interesan por las patentes. Una de las víctimas más renombradas de la patentización es el americano John Moore. El tenía en los años 70’s leucemia y fue curado. Para su médico, fue una buena razón reservarse algo del tejido de su bazo y observar la estructura genética de Moore bajo el microscopio.

   Cuando el médico presentó su solicitud de patente, se abrió de pronto el secreto y Moore presentó una demanda judicial. El tribunal superior de justicia de California le proporcionó un gran resarcimiento económico en 1990 pero por lo demás permaneció duro: sus células no son más de su pertenencia desde el momento en que ya no forman parte de su cuerpo. Una sentencia, que como ninguna otra, influyó en el rumbo de las cosas. John Moore se hubiese seguramente callado si no hubiera en Canada la "Rural Advancement Foundation International" RAFI. Los fundadores del RAFI son Pat Mooney y su colega Cary Fowler ambos galardonados con el premio Nobel alternativo. En los años 80’s descubrieron los métodos de las transnacionales de granos, las cuales sistematicamente destruyeron clases de granos locales y economías rurales en todo el mundo. RAFI proporciona ahora, a todos los pequeños pueblos, información acerca de las técnicas genéticas, sobre todo a traves de internet. Yo hablé en Carolina del Norte con Edward Hammond, el director de la oficina de la RAFI en los USA.

Edward Hammond, RAFI:

   "Hemos logrado darle una perspectiva de dólar a todo: 428 millones de dólares es actualmente el ingreso anual de las muestras humanas. Nos enfrentamos a una industria que está pensada para expanderse, según cálculos de expertos, en el órden de 13% al año. Al comienzo del próximo siglo, tendrá un ingreso de mil millones de dólares al año. Tan pronto como esta industria de partes del cuerpo y organos humanos deje de ‘gatear’, tendrá, según los expertos, un ingreso de 80 mil millones de dólares. Entonces, nosotros nos estamos enfrentando a mucho dinero cuando observamos la patentización y el comercio mundial de partes del cuerpo humano.

   Otro de los factores inquietantes es la fusión de la industria privada con la militar. Científicos de ambos lados coleccionan e investigan muestras humanas conjuntamente. Nosotros hemos descubierto que una empresa del Ministerio de la Defensa de los USA, la Science Application International, se ha especializado en la colección de material genético y que también trabaja para el Ministerio de Salud de los USA. La empresa también desarrolla métodos para la secuencia genética."

   Confirman lo anterior dos personajes de nuestro tiempo, ellos saben de donde y hacia donde soplan los vientos del mundo financiero: Bill Gates y Paul Allen, los fundadores de Microsoft. En 1994 invirtieron 10 millones de dólares en la empresa de técnicas genéticas Darwin Molecular Technologies Inc.

   Tiene absolutamente algo de conspirativo el que me encuentre con el Dr. Tony Socci en el restaurant del hotel "Vier Jahreszeiten" en Washington. El propuso este lugar. Para él es muy importante no ser molestado, pues Tony Socci trabaja para el gobierno de los USA: el pertenece al "US Global Change Research Program", un grupo que aconseja al presidente en cuestiones ecológicas. Con el Human Genome Diversity Project no tenía nada que ver, hasta que conoció al jefe de los Onondaga, Oren Lyon. El Dr. Socci indagó, en base a su indignación personal y se encontró con preguntas, las cuales, como él dice, esperan una respuesta. Desde entonces tiene él algo que ver con el Human Genome Diversity Project.

Tony Socci, Washington:

   "Tomemos, para comparar, la Convención Mundial sobre Clima, en donde un determinado número de Estados trabajan conjuntamente en un tratado internacional sobre el cambio climático y la reducción global de la utilización de gases FCKW. Sí en un proceso de este tipo, a los críticos de la política climatológica se les dejara fuera, toda esta empresa se descarrlilaría y duraría decenas de años iniciar un nuevo proceso que tuviese el necesario apoyo y confianza.

   La falta de cooperación, la falta de invitación a participar, toda la forma como fue echado a andar el proyecto es para mi colonialista. Puedo ver claramente por qué, de los círculos de los pueblos indígenas, se les acusa de colonialistas. Los colaboradores intentan conseguir muestras de aquellos quienes estan amenazados de desaparecer antes de que esto suceda. Yo, personalmente, tengo con eso un problema ético. Es interesante el que los antropólogos se hayan impuesto como meta de su eje de trabajo el rescatar material genético de los pueblos indígenas pero no hacen nada para rescatar la cultura misma."

En realidad, no tenía planeado viajar a Los Alamos. Aquí, en el Centro de Investigación Atómica de los USA fueron desarrolladas, en los años 40, las bombas que más tarde destruyeron las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. En Santa Fe me encontré con Greg Mello.

   Por encargo de la oficina de protección ambiental del gobierno de New Mexico, vino, en los años 70’s a Los Alamos, el ingeniero hidráulico Greg Mello. Después de que Mello, no sin la resistencia de los científicos, echara un ojo alrededor del gigantesco laboratorio de Los Alamos y reconociera la contaminación, cambio de trinchera. Hoy dirige al "Los Alamos Study Group", una ONG en Santa Fe que informa regularmente lo que pasa en Los Alamos, pero que es callada por los medios de información. Los Alamos depende actualmente del Ministerio de Energía y se preocupa por los genes humanos.

Greg Mello, Santa Fe:

   El escéptico se tiene que plantear la pregunta ¿por qué precisamente Los Alamos? ¿Por qué no lo hacen todo en algún lugar público, en una universidad, por ejemplo? ¿Es la capacidad de la computadora? Pero la computadora de Los Alamos puede ser empleada también desde afuera. Queda, entonces, la pregunta ¿qué relación guarda el Human Genome Project con respecto a la clasificación de información que llevan a cabo en Los Alamos? Con toda seguridad cambiarán, en el futuro, los métodos de conducción de guerra, un cambio que ya está en marcha. En los USA tiene ese cambio incluso un nombre: "Revolution in Military Affairs" RMI. Bajo este programa es que se desarrollan nuevos sistemas de armamentos, los cuales a primera vista no se reconocen como tales sino más bien tienen el aspecto de software científico.

   Yo en lo personal estoy más preocupado por el valor de utilidad que comienza a manifestarse alrededor de la técnica genética: en la industria nuclear hay diversas tareas con las cuales es imposible no contaminarse radioactivamente, por ejemplo los trabajos de soldadura en un reactor defectuoso. En toda la ciudad de New York y de New Jersey, puede llegar a suceder que los soldadores profesionales no puedan ya ir a reparar el reactor porque han recibido el máximo de radiación permitido. Sería de mucha utilidad el disponer de personas que muestren una cierta resistencia a las radiaciones. En este sentido ya se han llevado a cabo pruebas."

   Después de la plática con Greg Mello, fue claro hacia donde debía dirigirme en mi viaje. En Los Alamos me encontré con Gary Klever. Gary Klever es un joven reportero científico y uno de las 15 "public relations authority" del laboratorio atómico. Nos quedamos de ver en el "Science Museum". Al entrar al museo no podía creer lo que veían mis propios ojos: en letras gigantescas lei "The Human Genom Project" y "Life Sciences". En 1995, cuando se festejaron aqui los 50 años de la era atómica no había ningún indicio de colaboración con el Human Genome Project. ¿Han cambiado las metas de las investigaciones? ¿Se ha cambiado de los armamentos a los genes?

Gary Klever, Los Alamos:

   "¿Por qué Los Alamos? Los Alamos estuvo siempre contaminado por radioactividad. Simplemente por el orígen de su función. Y, bueno, la radioactividad causa fuertes transformaciones a nivel molecular, entonces fue una consecuencia lógica el que Los Alamos se dedique ahora a la investigación de los genes humanos.

   Cuando alguien piensa en nosotros, es automáticamente en el desarrollo de armamento, y es cierto: Livermore y Los Alamos son los laboratorios líderes de los USA en desarrollo de armamento. No se puede echar de menos una cierta ironía, el que nosotros, como expertos en armamento, colaboremos precisamente en el Human Genome Project, pero las premisas de investigación tienen en ambos casos el mismo estado natal, condicionados por el uso de una super computadora, luego los mejores científicos del mundo y por último los mismos métodos. Todos los laboratorios del Ministerio de Energía sirvieron, en el pasado, para más que sólo investigaciones sobre armamento.

   Hacia Los Alamos no hay desvíos, igual de que disciplina científica se trate, todo pasa por ahí.

   De regreso en Europa. Aquí me encontraré, por fin, con Luigi Cavalli-Sforza,  con él nunca pude entrevistarme en los USA. El padre intelectual del Human Genome Diversity Project va y viene entre Italia y California. En Milano, me abre la puerta un investigador de cabellos blancos. El profesor Cavalli-Sforza responde a la imagen de un científico de laboratorio, aún cuando no lleve puesta su respectiva bata, que me invita a tomar un espresso en la sala de su casa. Este es, entonces, el hombre malo, el cazador de genes, cuyo nombre en el mundo de las tribus indígenas sólo se pronuncia con desprecio. El padre del proyecto vampiro. Cuando menciono a RAFI monta en cólera, en el fundador de la organización, Pat Mooney, ve casi a un enemigo personal o, en el mejor de los casos, a un enemigo de la ciencia. Y el profesor Cavalli-Sforza es un científico en cada una de sus células, las patentes no son su inspiración. A él le interesa la migración de los pueblos, los caminos que han escogido las distintas especies humanas en su expansión sobre el planeta. Estas investigaciones le han dado un renombre: el puede comprobar que el racismo no tiene ninguna base genética, puesto que sólo hay una raza y se llama ser humano. Sus trabajos han dejado al descubierto que una diferencia genética puede ser mayor entre ingleses a una diferencia entre un escoces y un japones.

   Yo le cuento a Luigi Cavalli-Sforza de mis pláticas con sus contrarios y menciono sus argumentos. No es la primera vez que él lo oye

Profesor Luigi Cavalli-Sforza:

   "Pueblos indígenas son pueblos del mundo. Nosotros tampoco le preguntamos al europeo como grupo si están o no de acuerdo en participar en una investigación científica. Es imposible buscar a todos los pueblos del mundo. A pesar de eso hemos llevado a cabo un intento. Hubo una reunión en Guatemala, donde a nuestro representante no se le dejó hablar, pues los representantes indígenas se comportaron muy incivilizadamente. Fue una reunión que la ONU preparó, pero los pueblos indígenas son por naturaleza muy desorganizados y no pueden ponerse de acuerdo en cuanto a sus representantes. ¿Qué traería si los buscasemos? Nos tratarían exactamente igual como en aquella ocasión en Guatemala, no nos dejarían hablar y así no podríamos aclarar las cosas. Nos dirían las mismas mentiras que les contó RAFI. RAFI les ha llenado la cabeza de mentiras. Nosotros no tenemos la necesidad de consultar a las organizaciones indígenas.

   Naturalmente es posible que se llegue al mal uso, pero ¿puede alguien protegerse de eso? ¿Puede uno impedir que el resultado de su trabajo sea mal empleado por otros? De todas maneras nosotros hacemos todo para impedir eso. Nosotros insistimos sobretodo, en que las personas se dejen tomar las muestras y eso se hace en nombre de un gobierno o para conseguir metas comerciales. Con los grupos que se dejan tomar muestras, tenemos que celebrar un contrato en el cual está estipulado que una parte de las ganancias les corresponden. Lo que dificulta las cosas es muchas veces la corrupción de los gobiernos. Medicamentos que llegan gratis a los países subdesarrollados, son muchas veces confiscados por los políticos y luego vendidos. Yo se que eso pasa y pasará siempre.

   Uno tiene que ser realista y conocer los verdaderos peligros del mal uso. Estamos nosotros ante una gran exageración. Yo sospecho que los que están en contra del Human Genome Diversity Project utilizan su dinero primordialmente para poder darse a conocer. RAFI es la única organización que pone todo para prevenir a los pueblos de nosotros. Ellos dicen que nosotros buscamos 722 pueblos para nuestra investigación. Yo se que ese anuncio fue puesto en el mundo por el RAFI. Esa lista de los 722 pueblos nos da una semblanza sobre cada pueblo que podría ser elegido para la investigación. La idea fue la siguiente: suponiendo que nosotros tuvieramos el dinero, buscar 500 grupos, ¿a cual de ellos vamos? Esa fue la pregunta. Luego ya no fueron 500 sino 722. En principio es risible, pues yo puedo encontrarme con representantes de la mayoría de los pueblos en otra parte. Sólo en San Francisco encuentra uno miembros de la mayoría de los pueblos. Nosotros hemos ya investigado muchas etnias en San Francisco. Pigmeos no hay naturalmente para eso hay que ir al Africa. A los filipinos me gustaría estudiar mejor en su país, pero también se puede en San Francisco. Sí esos hombres en las Filipinas no quieren, ¿qué puedo yo hacer?"

   "Ninguna patente de por vida" se llama una iniciativa ciudadana en Munich. Su fundador es el médico veterinario y político del Partido Verde Dr. Christoph Then. El participa en un movimiento a nivel europeo, que se opone a una decisión que se vislumbra ya como sombra en el horizonte de la Unión Europea. En el proceso globalizador, se tiene previsto que el derecho de patentes europeo permitirá también la patentización de granos, animales y genes humanos. Mientras que en los USA, desde hace mucho tiempo se puede patentar sin tener que presentar un instructivo para el uso de la patente, aquí en Europa la oficina de Patentes exige eso, un instructivo. Aún si la Oficina de Patentes en el futuro seguiría pidiendo el instructivo, visto desde el punto global no tendría ninguna diferencia con los USA., pues un instructivo no dice si el plan funciona en la realidad: por ejemplo ¿los genes responsables de la partición celular llevan en realidad a una terapia de cáncer? En última instancia el instructivo no es otra cosa más que un texto en donde se le da la propiedad del gene al requiriente. Encontrado es inventado, dicen ellos y los que lo dicen tienen el poder. Christoph Then y sus amigos no tendrán calma por mucho tiempo.

Christoph Then:

   "Un ejemplo que muestra lo poco que tiene que ver una patente con una invención, es una patente que fue otorgada hace poco, en 1995. Se trata de la sangre que se tomó de los cordones umbilicales de recien nacidos, de bebés. Aquí no motiva la petición de patente otra cosa, más que el demostrar como uno puede tomar las muestras de sangre del cordón umbilical y como puede uno refrigerarlas. Y esa toma de sangre y su refrigeración hacen de esas células, de esas células sanguíneas, una invención de la empresa, las cuales serán utilizadas para diferentes procesos terapéuticos. En base a ese sencillo manipuleo técnico han extendido una patente. La patente cubre la refrigeración de las células y las células mismas. Las células sanguineas que fueron tomadas a un recien nacido estan, en este contexto, ‘protegidas’ por una patente."

   En Alemania no resulta sencillo encontrarse con personas que están a favor del Human Genome Diversity Project. Un colaborador del proyecto de Munich, el genético Svante Pääbo, está muy ocupado para dar una entrevista. Después de 8 meses de buscarlo me dí por vencido. En la Oficina de Patentes Europea tiene uno dificultades para encontrar a la persona correcta, pero de ahí me enviaron al Instituto Max-Planck sobre Derechos de Patente. Ahí está el Profesor Josef Straus, el cual está de acuerdo en una entrevista. En su oficina de Munich-Bogenhausen, le platico de mis pesquisas. Cuando menciono el nombre de RAFI, la reacción no es otra que en Milano con Cavalli-Sforza. RAFI es un paño rojo. Cito a diferentes representantes indígenas y sus acusaciones sobre colonialismo y robo, el profesor Straus no comparte eso.

   La patentización no es, en ojos del profesor Straus, un abuso sino una protección.

Prof. Dr. Josef Straus:

   "Yo estoy a favor de que los derechos comerciales de estos pueblos indígenas sean protegidos. Que en la vida, como en todo, pueda llegar a abusarse en este campo, no está descartado, pero no puede usted restringirlo sólo a este campo. Uno debe reconocer desde el campo del interes general, que hay poca población autóctona, así como que hay poca diversidad genética, entonces, es un interes común de la humanidad rescatar lo más que se pueda y conservarlo para las generaciones futuras, pero también, sacar utilidad —es en interés de la humanidad—  me refiero a secuencias de DNA o una especial cualidad genética que posiblemente se encuentre en algún grupo autóctono. Y no sólo ahora ayudar a la ganancia de la empresa Merck o Bayer Leverkusen o Smith Klein Beecham. Pues ellas sacan esa ganancia sólo si sacan al mercado algo razonable. Y sacar algo razonable es, cuando con ayuda de ese HTLV, el cual se encontró con los Hagaii de Papua-Nueva Guinea, se puede producir un medicamento contra el sida o alguna otra enfermedad, cuando uno ha pagado, cuando el grupo no pierde nada, pues no se talan los bosques, no se pierde absolutamente nada, es como cuando usted dona sangre, no pierde nada, luego entonces, cada quien gana.

   Uno solo tiene que poner atención, el que no sólo uno gane y los otros , los que son la fuente de eso, no ganen. Pero no por eso van a desaparecer, esto no tiene nada que ver; probablemente es un chance, no quiero decir con esto que uno los multiplicará, eso es absolutamente absurdo, pero quizas entre nosotros reconoceríamos la importancia de esa diversidad y el que ambos puedan sacar utilidad de eso."

   ¿Qué le queda al reportero después de la pesquisa? El se siente sin poder, pues el sólo puede documentar. El documenta la grieta entre las culturas y ve como los caminos de ambas sociedades se distancían. Una sociedad de ganancia globalizada no puede hacer ningún compromiso, pues entonces estaría en contra de su meta de máximas ganancias. Las sociedades tribales apuestan a la preservación en lugar de al desarrollo de nuevos mercados. Procedimientos duraderos en el trato de los recursos naturales de este planeta y respeto a toda forma de vida, deben permanecer como ilusión en una civilización cuyo fundamento es el continuo crecimiento. La sociedad de consumo rehusa un pensamiento de largo plazo y con eso prepara su propio fin.

   Una sociedad en la cual la vida es sagrada, no puede anteponerse a una sociedad en la que se patenta la vida. Robo, asalto y esclavitud dicen unos, No nos llevamos absolutamente nada, dicen los otros. La sociedad de patentes decide el curso de las cosas; no porque tenga mejores argumentos, sino porque tiene el poder. Tiene el poder pero rechaza la responsabilidad de quien tiene el poder.
A la irresponsabilidad se le ancla en las leyes. Bajo observancia pública hay en este momento un acuerdo en el que se declara todo el planeta como zona de libre producción. Se llama MAI "Multilateral Agreement on Investment" y que los 29 países miembros de la OCDE firman como responsables, lidereados por los USA, en las reuniones de París. Este contrato de inversiones secretas contiene, en un primer borrador, clausulas que protegen a las compañias transnacionales en caso de ser llamadas a rendir cuentas por los gobiernos, cuando ellas violen las leyes laborales, del medio ambiente y derechos humanos en un país firmante, mientras no haya una violación directa en contra del derecho internacional.

   Los pueblos pequeños, mientras tanto, siguen sin tener una aplicación jurídica y ninguna convención de la ONU los protege. ¿Qué dijo Oren Lyon al comienzo de mi viaje? "In the absence of the sacred - anything goes".

   La última palabra la tiene Lahe naí Gay de Hawaii.

Lahe naí Gay:

"Nosotros no podemos culpar a nadie.
Todos nosotros somos responsables.
Nos han hecho tan dependientes
que nos hemos olvidado de quienes somos.
Debemos reconocer hasta que grado hemos tolerado
para que las cosas se hayan desarrollado así.
Pero lo que hicimos se puede deshacer y de nuevo crear
y será de una manera en que la vida valga.
Este nuevo camino lo podemos entonces andar
y respirar profundamente como criaturas humanas con conciencia.
Pues, tan pronto perdamos nuestra naturaleza humana,
desaparece también la conciencia
y cuando nosotros hayamos perdido nuestra conciencia
perderemos también nuestro conocimiento.

Algún día despertaremos
y nos sorprenderemos de lo que pasó,
pero cuando esto suceda será demasiado tarde
y no sabremos más donde esta el camino."